
A vos pishina que no parás un segundo de hablar por teléfono. Salís a bailar y es inevitable atender el teléfono por más que la insoportable música del boliche te impida escuchar algo de la conversación. Vas al cine y no apagas tu maldito celular, lo ponés en vibrador y te ponés a responder mensajes adjudicando que estás en el salón oscuro. Para vos. Agarrá tu puto celular de moda, ponelo en vibrador las 24 horas del día hasta que el mundo te sonría. Acabá con las fantasías en lugares públicos. Ahora vos y tu amiguito el “tel” se van a enfiestar, empapando la realidad, y obviamente tus pantalones.
Promoción sin obligación de compra. Y para vos piscuí, próximamente el boxer con el bolsillín atrás, loco, atrevido.
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